Cuando contemplo
a mi generación y los veo con los sueños, ilusiones, miedos y frustraciones que
una vez vi de gran tamaño; sonrío. Hay veces que pienso; '¡Que mucho les falta por aprender!' Ellos solo padecen el mismo
mal que todas las personas de su edad; 'creerse
que se las saben de todas, TODAS'.
En cada uno de ellos veo la persona que fui y la que define quien soy hoy. A
veces digo; 'Si sigue así se va a caer
bien duro' o 'Bendito, cuando
despierte a la cruel realidad' otras veces me digo; 'Ese carácter lo va o la va a llevar a conseguir su objetivo'.
Muchos característicos de quien fui y otras veces con una innovadora manera de
pensar. No puedo dejar de tratar de a veces corregirlos y darles ese consejo
que no me están pidiendo. Cuando los veo mirando hacia el cielo cuando les
hablo o simplemente justificando su manera de proceder hago una pausa. Sé que
no quieren mi consejo y también se cómo se sienten a lo mejor por dentro; ¡Que mucho fastidia!; si, alguna vez también
lo pensé. También creo que cuando no esté cerca valorizaran más mi consejo. A
lo mejor algún día de alguna manera extrañen de algún modo mis cantaletas. Tal vez si maduran a tiempo y Dios me da suficiente vida, veré como encuentran cada
uno su verdadera razón vivir. Que vean que la vida no se define por un carro
lujoso, la mejor casa o la buena ropa. Que esto son metas que nos imponemos
como cualquier otra. Que esas cosas llenan solo temporalmente nuestro estado
emocional; pero no nos dan la completa felicidad. Que tengan el valor para arriesgarse.
Que no dejen las cosas para cuando ya estén muy viejos o no les queden fuerzas
para hacerlo. Que sepan que la descortesía no es sinónimo de poder. Que
entiendan que ambición no es solo perseguir el dinero y que aprendan a no
criticar a todo aquel que quiera ser diferente. Que nunca se piensen que están
por encima de los demás; cuando son simplemente una persona tan normal como
cualquier otra. Espero ver que inviertan más en la belleza interior que la
exterior. Que sepan valorar lo que la vida nos ha dado; como ese cielo hermoso
o ese bello océano; porque las verdaderas grandezas de la vida no nos han
costado un gran esfuerzo y mucho menos dinero. Que vivan llenos, plenos,
felices y que lleguen a descubrir todo esto a más temprana edad que yo. Sé que
la vejez no me da toda la sabiduría del mundo; pues nunca se vive lo suficiente
para encontrar todo lo que está mal. Pero si anhelo que hagan mejor de lo que
pude haber hecho yo.
Los Ama;
Sasha