En primer lugar tengo que darle gracias a ese Dios que está en el cielo porque particularmente esto, debido a la amistad tan bella que tengo con los padres de mis hijos, tenemos la confianza de hablarlo y resolverlo juntos.
Los niños son esponjas que aprenden muy rápido las cosas y según el ambiente en que se crían, son muy adaptables también. Esto nada tiene que ver si lo estamos haciendo bien o mal como padres, pero hay veces que cuando miramos el panorama de dos personas divorciadas, los adultos, por su comportamiento, parecen ser niños y las criaturas se desenvuelven con más sabiduría que sus padres.
En muchos casos cuando las parejas se separan empiezan con un "tira y jala" con los niños usándolos así como medio de castigo hacia su ex-pareja, "por lo que me hiciste", sin notar que el daño se lo están haciendo a sus propios hijos. Los llenan de sus propios traumas, miedos e inseguridades, sin advertir que éstos tienen ya sus propios temores. Encima de eso los niños tienen que lidiar con nuestro estado de ánimo (por el dolor que nosotros mismos enfrentamos a la hora de una separación) y también con una cabeza llena de nuestras propias inseguridades al estarlos manejando mentalmente para fastidiar al "otro bando". Otras veces le compran el mejor regalo ó lo llevan a ese lugar dónde el otro no pudo llevarlo tan solo por demostrar "en una competencia" no muy sana quién es "mejor". En muchas ocasiones los mismos familiares cercanos se hacen participe de esta "guerra nuclear" tan solo por temor a que los quieran más a "ellos" que a "nosotros". Los hijos tienen exactamente el mismo temor. ¿Mi "papi" ó mi "mami" se fueron porque ya no me quieren? Pero aprenden muy rápido dónde tomar ventaja y ahí es que empieza el juego de la manipulación.
Quieren salirse con la de ellos a como dé lugar y lo más fácil del mundo es manipulando.
Por ejemplo:
Niño: "Quiero tal juguete"
Primer bando: "No porque la maestra me dijo que no estás haciendo las tareas"
Niño: "Quiero tal juguete pero "mami" ó "papi" me dijo que no".
Segundo bando: Va corriendo a comprárselo porque su "mami" ó su "papi" no lo quisieron hacer y mentalmente se siente mejor que su ex-pareja. "La competencia" dio lugar sin saber tan siquiera por que "mami" ó "papi" dijo que no.
Resultado: El niño se presenta a la casa con su juguete nuevo. El primer bando llama al segundo para preguntarle porque lo hizo. El segundo bando le reclama al primero de porque no lo quiso hacer. Salen discutiendo por el asunto, el niño tiene en sus manos lo que quería y sabe que de cualquier manera sus padres van a seguir discutiendo. La mejor manera de sacar ventaja de esas discusiones es si el obtiene lo que quiere, sea de un bando o del otro. Crecen manipuladores, egoístas y nunca tienen la dicha de poder compartir con ambos padres felices uno al lado del otro, aunque ya estén separados. Si va tu "padre" ó "tu madre" yo no voy. De ir, como quiera se evitan y siempre tienen un comentario negativo que hacer el uno del otro. Pero mirándose de reojo uno al otro porque ellos mismos no han superado su estado emocional. El niño sufre esto porque ambos son sus padres pero le es casi imposible que termine pensando en "sí mismo" ya que sus padres hacen lo mismo para poder sobrevivir la incómoda situación.
Esto es tan solo un ejemplo de muchos más "comportamientos infantiles" que tienen los adultos a la hora de una separación. Sean adultos y piensen siempre en el bienestar de sus hijos y tanto tú, como tu ex-pareja son parte de la crianza del mismo. ¡Comuníquense!