martes, 26 de junio de 2012

Amar sin Esclavizarnos

¿Hasta dónde el amor puede oprimirnos hasta hacernos perder nuestra propia individualidad? ¿Esto es saludable? ¿Cuántas veces nos hemos sentidos esclavos de un amor?  ¿Cuántas veces has sentido temor de que alguien te diga hola, el trafico te haga llegar más tarde que de costumbre, ó te sientes incomodo hasta que tu propia familia se te acerque por temor a cómo va a reaccionar tu insegura pareja?

 'Mi amor, ¿tú no entiendes que yo te amo tanto que quiero ser uno contigo?'

 'A mí no me importa más nadie, solo tú.'

 'Yo quiero hacer todo contigo.'

 Palabras que pueden ser de amor o de ensueño para cualquier otra mujer a mi me hacían sentir sofocada, angustiada, con nauseas, con ganas de salir corriendo, con deseos de volar sin aparecer nunca más. No sabía que me estaba sucediendo. Me sentía una mala persona, que tenía problemas con el compromiso, que no sabía amar. Me fui a una esquina de mi mente, como un boxeador buscando sus minutos de tiempo en un cuadrilátero, para poder organizar mis sentimientos.

 ¿Qué te pasa? - pensé. 

Todo esto en vez de hacerme sentir que amaba a la persona, me angustiaba. Me sentía presa de su amor. Pensé que el problema era mío. Esa persona me amaba tanto y yo no sabía corresponderle. ¿Porqué me sentía esclava de esa relación?

Me aparté, di una pausa, me permití ser mala. Lo que sabía era que no quería seguir sintiéndome así. Me acusó de no amarlo con la misma intensidad. Sabía que sí lo quería, pero esa intensidad era una cárcel para mí. Él tenía razón, no era con la misma intensidad.

Con la culpa en mi mente, me fui con el papel de villana, que ya estoy acostumbrándome a llevar con los hombres cuando no quiero hacer lo que me quieren imponer, a tratar de ver cuál era el problema conmigo. ¿En qué era que yo fallaba? Busqué en el inter-net '¿amar o cárcel?' y encontré unos datos muy interesantes del psicólogo y escritor ítalo-colombiano, Walter Riso. Cada cosa que leía de sus artículos se aplicaba a mi situación. Me estaban castrando mi individualidad con la excusa de 'el que ama lo tiene que entregar TODO.' ¿Quién diablos dijo eso y fue tan tonto que se lo creyó? El amor que me tenía esa persona era más una adicción, era una dependencia enfermiza, era querer hacer una mutilación de mi amor propio y encadenarme a depender de él, de la misma manera que él lo hacía conmigo. Eso era lo que mi mente no podía aceptar y por eso me sentía tan mal ante lo que esa persona me quería imponer. ¿Quien dijo que yo no podía tener mi propia individualidad y actuar libre porque amo a otra persona? Esto no era un amor sano. Esto castraba mi capacidad, incapacitaba y eliminaba mi criterio, me degradaba y sometía a ser esclava de unos sentimientos manipulados por un concepto equivocado de la palabra amor. Esto me deprimía,  me generaba estrés, me asustaba, me cansaba, me desgastaba y finalmente acababa con todo residuo de mi persona. Yo no podía amar hasta convertirme en la sombra de alguien. 'Para donde tú vas, yo voy'... Amar no es ser esclavo de alguien. A mí si me importan más de una sola persona. Yo tengo familia, amigos e hijos que también son importantes para mí. Yo quiero hacer de mi amor un buen complemento, no una sola persona. Yo quiero hacer muchas cosas y construir muchas cosas con la ayuda de esa persona, pero sin dejar de edificar también para mí. Esto desequilibró de alguna manera la persona segura que era y llego a bajar mi autoestima.

Les escribo mi experiencia porque no sé cuantos de ustedes estarán pasando por algo similar y dejan al igual que yo que otra persona le dé un significado erróneo a lo que es amar. Es doloroso aceptarlo, entenderlo y despegarse, pues este tipo de personajes crea un hábito y dependencia en ti con este comportamiento. Pero si no te comprenden, la solución es simple, tan simple como decir:



'Así yo no puedo amar, ni pretendo que me amen.'

Adiós

martes, 12 de junio de 2012

Las Señales y los Síntomas del Estrés


Cuando definimos estrés nos referimos a la exigencia excesiva que se le pide al cuerpo o la mente. Los causales de estrés no solo pueden contribuir hasta en un 80% de tus enfermedades, si no que también puede afectar nuestro conocimiento. El estrés puede producirse por numerosas razones: mucho trabajo, presión del tiempo, cambios culturales, ruido, expectaciones poco realistas y muchas más. Lo importante es identificar sus señales y los síntomas que esto puede producir.

Por ejemplo:

¿Cómo te puede afectar intelectualmente?

·         Poca concentración

·         Preocupación constante

·         Pesadillas

·         Baja autoestima

·         Poca confianza en ti mismo

·         Pensamientos paranoicos

·         Poca memoria

¿Cómo te puede afectar emocionalmente?

·         Sientes coraje por cualquier cosa

·         Te sientes la mayor parte del tiempo irritable

·         Te sientes  malhumorado

·         Tienes periodos de llantos

·         Depresión

¿Cómo puede afectar tu manera de comportarte?

·         Intolerancia por las demás personas

·         Abandono por los demás

·         Reaccionas agresivo hacia las demás personas

·         Te sientes inquieto (meneas muchos las piernas cuando te sientas, etc.)

·         Aumentan los malos hábitos (comerse las uñas, fumar, etc.)

·         Experimentas ansiedad de comer (mucho o en grandes cantidades)

·         Aumenta tu consumo de alcohol

¿Cómo te afecta físicamente?

·         Aumenta el acné

·         Experimentas problemas gastrointestinales

·         Inhabilidad de poder relajarte

·         Puedes sentir fatiga

·         Insomnio

·         Pérdida de apetito

·         Ulceras

·         Puede darte alergias en la piel (como sarpullido)

·         Puede darte frecuentemente más catarro

·         Dolores de cabeza

·         Perdida de deseo sexual

Como puedes ver el estrés puede afectar tu comportamiento, tu intelectualidad, te puede afectar emocional y hasta físicamente. Descubre cuales pueden ser las causales de tu estrés y elimínala, manéjalas, prevenlas o si es muy complicado para poder canalizarlo, busca ayuda de un profesional.

¡Buena Suerte!