domingo, 25 de diciembre de 2011

¿Dónde está San Nicolás?

  Cada año hay más  niños  que preguntan si Santa Claus existe. Es sorprendente como la credibilidad de estos va amenguando cada vez a más temprana edad según va pasando el tiempo. Recuerdo cuando niña todo el protocolo de San Nicolás y las celebraciones navideñas era un  tema manejado con mucha cautela  y de suma importancia para nuestros mayores. El mantenernos creyendo era un asunto de gran prioridad especialmente para nuestros padres. Los niños se veían felices, compartían y reían más. ¿Hasta qué grado debemos troncharle la esperanza a un niño? ¿Hasta qué punto hay que enseñarlos a creer tan solo en lo que podemos ver o palpar? Nos vemos acorralados pues no queremos que nuestros hijos nos acusen de mentirosos. ¿Quién dijo que era mentira? ¿Hasta dónde es una verdad? Las Navidades son la celebración del niño Jesús para muchos. ¿A caso esto último lo podemos probar? Muchas personas no creen en Santa por cuestiones religiosas. A otros por varias razones, no forma parte de su tradición. Este escrito no hace referencia a ninguno de ellos. Aquí hago hincapié a esas personas que crecimos con un árbol lleno de brillantes luces para esta época dentro de sus casas. Para aquellos que sus madres hacían trepar a sus padres  a los techos a trepar el bendito Santa Claus. Para aquellos que dicen no creer en San Nicolás pero esperan sus regalos esta navidad. ¿Acaso de eso no es exactamente que todo esto se trata? No hablo solo del regalo, si no de todo lo que Papá Noel representa. Nuestras mentes no pueden comprender lo que no ven y rápido se llega a la conclusión de que no existe. ¿Acaso podemos ver el aire que respiramos? ¡Ah, pero lo podemos probar! Pensarán algunos. Satisfacemos nuestra mediocridad demostrando con hechos tangibles lo que desconocemos. Nuestro ego nos juega una mala jugada haciéndonos alucinar con el papel de "ser dioses en esta tierra." ¡Que iluso somos! Hace poco me enteré que lo que me habían enseñado toda mi vida con hechos escritos en libros de historia y ciencia a cerca de Plutón era una total mentira. Resultados nuevos ahora indican que Plutón no es un planeta. Ni en lo que nos vamos hasta el cuello demostrando que es una realidad resulta a veces ser cierto. ¿No será mejor entonces enseñarle a nuestros hijos que no somos perfectos pero que hacemos lo mejor por demostrarlo? ¿Que no lo sabemos todo pero que nuestra verdad y realidad hoy son estas que estamos viviendo o demostrando y que JAMAS deberíamos de dejar de creer? Hace poco encontraron un planeta parecido al planeta Tierra. ¿Qué ocurriría si demostraran que ahí o en otra parte hay vida a parte de nosotros? ¿ Que pasaría con la biblia y donde fue entonces que colocaron a Adán? ¿Dejarías de creer porque lo que conoces ya no es como te lo enseñaron? ¿ Dudarías de años, generaciones y siglos que comparten de una forma u otra esta misma creencia? La navidad tanto como San Nicolás son tradiciones que llevan adheridas a nosotros por gran cantidad de años y cada niño que crece sin creer en Santa Claus ha creado una navidad fría llena de regalos sin ninguna motivación. Por estar sin ilusión hacemos el daño de albergarles eso en el corazón de nuestros niños. No les enseñamos que la fé y la esperanza llena los corazones de una alegría que aunque no podemos explicarlo nos convierte en seres más contentos y felices. Que San Nicolás habita en nosotros al dar la sonrisa, el abrazo, el beso, el regalo, el ánimo, la esperanza, los sueños, el amor. Que solo está en cada uno de nosotros el creer para tener una mejor navidad y hacer a cada uno de nosotros, no solo a los niños, más felices durante esta época y en todo el año. Que esas lucecitas que vemos cada año son la esperanza de cada individuo dentro de sus almas esperando ver a Santa Claus asomarse en las puertas de cada ser humano infeliz. Por mi parte decidí que cada lucecita que vea apagada voy a tratar de remplazarla por una nueva. Porque... I Believe in Santa Claus !
                                      
                                                    ¡Feliz Navidad!
                                                       Les desea su amiga;
                                                        Sasha

sábado, 10 de diciembre de 2011

La Búsqueda de lo Divino a lo Adivino

 En éste segmento me inclinaré hablando tanto de mis memorias, como de la opinión personal que tengo sobre fé y para mi entender lo que pienso de cómo opera todo este asunto de nuestra persona con lo divino, o más bien Dios.
  Recuerdo estar cuestionándome la existencia de Dios desde los ocho años. Cuando empecé a estudiar Estudios Sociales (Historia) sobre los indios de mi país, la llegada de los españoles y todo éste asunto de los indios creyendo en su Cemí (una imagen de piedra que los indios adoraban) y los españoles en su divino Dios (en el que creen los católicos, protestantes y muchas otras religiones, que algunos lo llaman de otra manera). El punto es que desde esa temprana edad empecé a preguntarme; ¿cuál de los dos dice la verdad? ¿Ambos estarán equivocados? La cosa es que le pregunto a El Abuelo si Dios existe. Hasta el sol de hoy todavía no se si El Abuelo era ateo, creía en Dios, o cual era su inclinación. La verdad es que lo vi bien pocas veces entrar a una iglesia. Más bien a lo mejor era por complacer a su esposa, aunque a la verdad no me consta y solo supongo. En realidad nadie está dentro de alguien para conocer los verdaderos motivos que impulsan a un ser humano a ir a una iglesia y también yo era muy pequeña para saber lo que en realidad pudiera estar pasando. Pero volviendo a la pregunta El Abuelo me contesta que el ser humano siempre necesita creer en algo más poderoso y divino que él para alimentar su fé. Me preguntó qué opinaba yo con respecto a todo eso y ahí decidí a mi corta edad de ocho años en no creer en ninguno de los dos. Cosa que El Abuelo muy inteligentemente respetó aunque nunca supe si estaba de acuerdo conmigo.
 A los doce años (obligada a estar en una escuela privada religiosa, decisión que tomó El Abuelo porque ahí ofrecían la mejor educación según su opinión) me toca otra vez el asunto de la credibilidad y la pregunta ¿de dónde salimos? Con eso de la teoría de Darwin, el asunto del mono y toda esa peculiar manera de explicar la evolución del hombre, me toca otras vez las raíces de la poca materia gris colocada en mi cabeza y decido que tiene más lógica que toda esa añoranza de lo divino, la fé, etc.
  Hoy, mi punto de vista ha rotado 360º. Todavía no sé cómo probar la verdad. Para mí la fé es la luz que encuentras en tu interior para guiarte por un camino desconocido y obscuro. ¿Por qué? pues nada lo prueba, nada te da la certeza, no hay evidencia de que Dios existe. Eso solo está en ti. Decides creer o no creer. Yo decidí hacerlo. ¿Por qué? La vida enseña. No podemos ser tan egocéntricos y pensarnos que nos lo sabemos todo, ni que podemos darle una explicación lógica a todo. Si lo sabemos todo, ¿por qué nos equivocamos tanto? (sin decir que hay veces que en más de una ocasión y con la misma piedra) Si todo tuviera lógica, no existiría el  sentimiento genuino de lo que es amor. Como bebé nacida en el mes del amor esa es una de mis motivaciones más grandes que impulsan mi ser en esta vida. No me paso en la iglesia. Más bien son contadas las ocasiones tal y como lo hacia El Abuelo. Pero mi creencia ha evolucionado tal cómo evoluciona el mono en la teoría de Darwin. Pídele a Dios, te dicen...y El te dará la respuesta. ¿De veras? Nunca he conocido a nadie que Dios le hable por celular para advertirle que no va por el camino correcto. Cuando te pierdes, te pierdes y solo puedes salir del atolladero. Pero puedes preguntar por direcciones. En eso sí creo. Está en ti, pues si no todo este asunto del libre albedrío sería una falsa.
El ejemplo que me pongo a mí misma es el siguiente: (se basa en una persona que escribe y ejecuta las cosas mayormente con su mano derecha. Si eres izquierdo solo invierte el ejemplo para que entiendas cual es mi punto de vista).
  Si Dios habita en ti y tu cuerpo es el templo, Dios resultaría ser tu lado derecho. Es el más fuerte. Tú eres el lado izquierdo. Más débil. Aunque si uno no va a la par con el otro...hay dificultad. Tu lado izquierdo no tiene la fuerza ni la destreza suficiente para hacer las cosas solo sin ayuda de tu lado derecho. Por otro lado, tu lado derecho,  que aunque es más fuerte y diestro sin el lado izquierdo, opera más lento. Así que en mi opinión, Dios, (que en este ejemplo lo simbolizo como tu lado derecho y a ti lo describo como el lado izquierdo) es más fácil si van a la par para lograr que todo salga más certero y eficaz. Si logras ser ambidiestro (manejar tu vida con lo divino y tu vida como individuo) resulta, a mí entender, que has sabido manejarte en lo espiritual al punto de acercarte a Dios y probándote lo divino que eres como individuo aceptándote tan imperfecto como eres.
  Así que a mi entender se prueba de lo divino, tomando la decisión de acercarse  más a ello y dejar de preguntarse el porqué de todo. En mi caso cuando dejé de buscarle las cinco patas al gato. Acepté que había algo que si le ponía mi fé abriría pasajes y descubriría más cosas que alguna vez por testaruda estuvieron ocultas para mí y así encontraría más respuestas de las que encontraba. Para mí fue cosa de libre albedrio deje de querer tener el control de todo y querer tener una respuesta para todo y...lo deje ser.
 Con esto no pretendo convertir, ni hacer que nadie crea en lo que yo creo. Cuando me refiero a Dios, para mí es una entidad basado en lo divino (aunque no me inclino a ninguna religión en particular) creo que hay un ser más poderoso que todos nosotros que puede guiarnos si abrimos nuestra mente y corazón para permitir sentir una experiencia inexplicable. Tampoco pretendo ofender a nadie, ni me pienso que lo conozco todo sobre el tema. Respeto toda opinión y religión aunque no esté de acuerdo con muchas de ellas. Como mi blog se llama memorias y opiniones estas son mis memorias y esta es mi opinión sobre este tema. Todos tenemos la libertad de pensar diferente basado en nuestras propias vivencias y opiniones.