Cada año hay más niños que preguntan si Santa Claus existe. Es sorprendente como la credibilidad de estos va amenguando cada vez a más temprana edad según va pasando el tiempo. Recuerdo cuando niña todo el protocolo de San Nicolás y las celebraciones navideñas era un tema manejado con mucha cautela y de suma importancia para nuestros mayores. El mantenernos creyendo era un asunto de gran prioridad especialmente para nuestros padres. Los niños se veían felices, compartían y reían más. ¿Hasta qué grado debemos troncharle la esperanza a un niño? ¿Hasta qué punto hay que enseñarlos a creer tan solo en lo que podemos ver o palpar? Nos vemos acorralados pues no queremos que nuestros hijos nos acusen de mentirosos. ¿Quién dijo que era mentira? ¿Hasta dónde es una verdad? Las Navidades son la celebración del niño Jesús para muchos. ¿A caso esto último lo podemos probar? Muchas personas no creen en Santa por cuestiones religiosas. A otros por varias razones, no forma parte de su tradición. Este escrito no hace referencia a ninguno de ellos. Aquí hago hincapié a esas personas que crecimos con un árbol lleno de brillantes luces para esta época dentro de sus casas. Para aquellos que sus madres hacían trepar a sus padres a los techos a trepar el bendito Santa Claus. Para aquellos que dicen no creer en San Nicolás pero esperan sus regalos esta navidad. ¿Acaso de eso no es exactamente que todo esto se trata? No hablo solo del regalo, si no de todo lo que Papá Noel representa. Nuestras mentes no pueden comprender lo que no ven y rápido se llega a la conclusión de que no existe. ¿Acaso podemos ver el aire que respiramos? ¡Ah, pero lo podemos probar! Pensarán algunos. Satisfacemos nuestra mediocridad demostrando con hechos tangibles lo que desconocemos. Nuestro ego nos juega una mala jugada haciéndonos alucinar con el papel de "ser dioses en esta tierra." ¡Que iluso somos! Hace poco me enteré que lo que me habían enseñado toda mi vida con hechos escritos en libros de historia y ciencia a cerca de Plutón era una total mentira. Resultados nuevos ahora indican que Plutón no es un planeta. Ni en lo que nos vamos hasta el cuello demostrando que es una realidad resulta a veces ser cierto. ¿No será mejor entonces enseñarle a nuestros hijos que no somos perfectos pero que hacemos lo mejor por demostrarlo? ¿Que no lo sabemos todo pero que nuestra verdad y realidad hoy son estas que estamos viviendo o demostrando y que JAMAS deberíamos de dejar de creer? Hace poco encontraron un planeta parecido al planeta Tierra. ¿Qué ocurriría si demostraran que ahí o en otra parte hay vida a parte de nosotros? ¿ Que pasaría con la biblia y donde fue entonces que colocaron a Adán? ¿Dejarías de creer porque lo que conoces ya no es como te lo enseñaron? ¿ Dudarías de años, generaciones y siglos que comparten de una forma u otra esta misma creencia? La navidad tanto como San Nicolás son tradiciones que llevan adheridas a nosotros por gran cantidad de años y cada niño que crece sin creer en Santa Claus ha creado una navidad fría llena de regalos sin ninguna motivación. Por estar sin ilusión hacemos el daño de albergarles eso en el corazón de nuestros niños. No les enseñamos que la fé y la esperanza llena los corazones de una alegría que aunque no podemos explicarlo nos convierte en seres más contentos y felices. Que San Nicolás habita en nosotros al dar la sonrisa, el abrazo, el beso, el regalo, el ánimo, la esperanza, los sueños, el amor. Que solo está en cada uno de nosotros el creer para tener una mejor navidad y hacer a cada uno de nosotros, no solo a los niños, más felices durante esta época y en todo el año. Que esas lucecitas que vemos cada año son la esperanza de cada individuo dentro de sus almas esperando ver a Santa Claus asomarse en las puertas de cada ser humano infeliz. Por mi parte decidí que cada lucecita que vea apagada voy a tratar de remplazarla por una nueva. Porque... I Believe in Santa Claus !
¡Feliz Navidad!
Les desea su amiga;
Sasha

I choose to BELIEVE!!
ResponderEliminar