Hace algún tiempo
he estado tratando de acercarme más al mundo de la meditación. Estoy pidiéndole
al matrix que me otorgue esa visión que necesito para evaluar y valorar más las
cosas simples pero grandes de la vida. Aunque no dejo ser un individuo con
metas y ciertas ambiciones; mi propósito es enfocarme más en lo espiritual que
en lo físico o material. Estuve muchos años mirando la vida con un solo lente y
esta vez me propongo ver la vida bajo un calidoscopio. Así que donde antes no
era posible para mí; hoy existe algo de posibilidad.
Voy al matrix y pregunto; ¿Cómo
llegar a ver? Mis meditaciones son un poco profundas y en muchas ocasiones
llego a un nivel que (como novata que soy) experimento temor. Tengo
experiencias tan peculiares que me asusto y muchas de ellas se me hacen difíciles
de descifrar. Así que mi gran pregunta era; ¿Qué debo hacer? ¿Sigo o me quito?
Muy aparte a
esto, según yo, pero relacionado, ando buscando un buddha. Sé que quería la esfinge
de la cultura india. Los veía en diferentes tamaños y posiciones; pero por
alguna razón los de tamaño mediano me llamaban más la atención. Según mi poco
conocimiento con respecto a ellos; ¡eran para la buena fortuna! Me frisaba al
verlos y sin saber cual comprar me regresaba a mi casa sin uno.
- ¡Quiero un
buddha! - le decía a mi compañero.
- Pues cómprate
uno. - él me contestaba.
Ahí quedaba todo.
Pasando los días sin mí añorada estatuilla.
Algunos siete meses pasaron y mi
pareja llega un día y me dice:
- Te traigo algo;
algo que querías hace ya algún tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario